Si bien en los Grammy se da la libertad a los artistas de hacer "performance" con sus atuendos, algunos de ellos prefieren conservar su imagen impóluta y lucir su estilo personal sin caer en excesos o ensambles grotescos. Y en los premios de este año, Gwen Stefani confirma por qué es un ícono de moda al lucir como la mejor vestida en su enterizo de Atelier Versace.

Otra gran sorpresa del año es ver que las celebridades que destacaron en años anteriores por sus excéntricos atuendos hoy impresionan con su sobriedad. Lady Gaga lo hace con un vestido plateado corte sirena que muestra sus curvas y su exuberancia. A su vez, Katy Perry estuvo perfecta de Zuhair Murad y maquillaje nude. Y Taylor Swift, como siempre, muestra que se puede innovar con elegancia.

Jessie J, con un toque gótico, también mostró que se puede ir a los premios sin necesidad de convertirse en un meme. Y parejas como las conformadas por Nick Jonas y Olivia Culpo o Juanes y Karen Martinez muestran que la sencillez también es una buena opción para lucir a la altura de unos grandes premios.

Por otro lado, las actrices Anna Kendrick y Jennifer Hudson, cada una en negro y en blanco, mostraron que estos colores siempre van a ser buenas opciones en la alfombra roja. Y Miley Cyrus también usó negro, con un vestido de cutouts limpios, lejos de su excentricidad acostumbrada.