Después de 27 años de haber resultado gravemente quemadas, las trillizas Trae, Jordan y Chandra Berns se han reinventado, no como víctimas sino con una misión: ayudar a los sobrevivientes de quemaduras.

El 21 de septiembre de 1988, el destino de las pequeñas de 17 meses cambió totalmente, un incendio consumió su casa en North Richland Hills, Texas. Su madre Patti perdió la vida y su padre, Scott, fue juzgado y no encontrado culpable de los cargos de incendio premeditado delito grave. En 2003 murió por una sobredosis accidental.

En estado crítico y con quemaduras de tercer grado en el 45% de cuerpo, las hermanas estuvieron hospitalizadas durante varios meses. Los médicos no estaban seguros que sobrevivirían.

Trae, Jordan y Chandra sobrevivieron, las tres recibieron numerosas cirugías, injertos de piel, años de terapia física y otros tratamientos para ayudarlas a vivir con las cicatrices que tenían en su cuerpo.

En 2009, las hermanas Berns iniciaron con la "Hope Fundation" para proporcionar apoyo emocional y médica para los sobrevivientes de quemaduras y sus familias.