Aunque a muchos ha disgustado el vestido de Julianne Moore, sin duda la veterana actriz está muy por encima de las jóvenes que apenas comienzan sus apariciones en la alfombra roja. Pero la mejor vestida de la ceremonia es sin duda Rosamund Pike, de rojo, con una cintura perfecta. Cate Blanchett, de Armani, nunca falla y da una lección de clase. Felicity Jones enseña cómo lucir un McQueen para dar una apariencia de ensueño.

Por otro lado, Faith Hill, Kate Cassidy y Lupita Nyong'o lucieron vestidos bordados y brillantes que no rozaron en lo ostentoso y que recordaron al antiguo Hollywood. El vestido de Nyong'o, de Calvin Klein, fue confeccionado con 6 mil perlas y fue uno de los más comentados de la noche. Asimismo, los drapeados y talles bajos (mas materiales convencionales) fueron lucidos con maestría por Zoe Saldana, Marion Cotillard, de Dior y Naomi Watts. Otra siempre impecable con su estilo Old Hollywood fue Emma Stone.

En cuanto a parejas, las más elegantes fueron la de Behati Prinsloo y Adam Levine, aunque el collar de la modelo queda sobrando. Sin duda, los aventaja la pareja de británicos conformada por Benedict Cumberbatch y Sophie Hunter, que tomaron riesgos en color pero aún así mostraron que la premisa número uno de la moda "menos es más", siempre funciona.

Karolina Kurkvova recordó a Gwyneth Paltrow y su vestido de 1998 y otra "it girl", Sienna Miller, mostró por qué el estilo no se improvisa con su espectacular vestido negro. Por su parte, Reese Whiterspoon se une a las demás actrices que usaron el blanco y el negro como tendencia en la alfombra roja con un sobrio vestido de Tom Ford, aunque le faltó algo a su look para hacerlo más apabullante.

Para concluir, Gwyneth Paltrow y Rita Ora dieron sendas declaraciones de estilo. Más puede ser más y funcionar, siempre que el vestido sea el correcto.