Nunca subestimen al frío. Miren lo que le pasó a Jack Dawson en "Titanic". Y miren lo que le pasó a Emma, una australiana que decidió viajar a Canadá para sentir el invierno, más precisamente en Saskatchewan: luego de tomar con sus amigas, se perdió de su lado. No tenía guantes, protección ni mucho menos algún dato para contactarlas.

La hallaron tirada y dormida afuera de un asilo de ancianos, con claros síntomas de hipotermia. Pero eso no es lo peor: sus dedos se congelaron tanto que comenzaron a hincharse horriblemente. En el peor de los casos, le dijo una enfermera, perdería sus manos. El dolor era tan insoportable que solo tomaba opiáceos. Y su doctor le explicó que las células se podían congelar y morir y que esa era una manera de regenerarlas. Claro, hasta cuando explotaran las ampollas.

El doctor las hizo explotar con un bisturí: "salió pus por todas partes", relató Emma en Imgur, donde su post se hizo viral. Ahora ya se está recuperando.

Lección para la vida: si se van a emborrachar lleven apoyo. Y si es en invierno, cúbranse.