Como toda obra popular tiene sus fans y detractores, esta vez les mostraremos por qué un personaje como Anastasia Steele, de "50 Sombras de Grey" causa tanto odio en el público. No solo por su papel en la obra como tal ni por su relación con Christian Grey, el protagonista, sino por su personalidad y características.

Reunimos varios puntos en que los críticos más acérrimos de este personaje coincidían:

- La primera razón es la más obvia de todas y tiene que ver con la apariencia de Anastasia: ¿Cómo puede alguien como ella, tan simple en su apariencia, encandilar a alguien como Christian Grey? 

- Pero hay más razones de peso. Escritoras como la feminista Karen Tay la ven como una mujer sin personalidad propia. "Su complejidad es nula. No hay nada profundo ni interesante en ella". 

- Sus razones exponen la de muchos críticos. "Cuando Christian le da la primera edición de un libro no parece evidenciar que tenga un cerebro a pesar de que diga que ama la literatura" 

- Supuestamente rechaza los regalos de su novio para mostrar que es una feminista de armas tomar. Pero "no sales ni te acuestas con un tipo que parece ser fanático del control" 

- Es eternamente fascinada, en su sexualidad, por Christian Grey, sin tener opiniones propias ni deseos profundos. Está obnubilada y opacada por él.

- De hecho, su opinión no cuenta. Es una mujer que se complace en ser abusada. 

- "No es creíble que una mujer de la personalidad de una servilleta, que no se viste bien ni tiene nada interesante que ofrecer seduzca a alguien como Christian Grey" 

- Tampoco cuida de sí misma, ya que parece no querer comer. También olvida tomar sus pastillas anticonceptivas, hasta el punto de que Christian contrata un doctor para explicarle cómo funcionan los controles de natalidad. 

- Anastasia es lo que se define en el reino de la ficción como una "Mary Sue": perfecta, virginal, inocente, fascinante, aunque no muestre nada para probarlo. Y es increíble que no se haya tocado a sí misma en 22 años. 

- Anastasia tiene una "Diosa Interior" con la que habla, como si fuese su amiga imaginaria y tiene conversaciones con ella. 

- Tiende a asumir lo que una persona está pensando o sintiendo. No llama las cosas por su nombre.