Jutta, una chimpancé de 40 años, sufría de dolor de muelas por lo que iba a ser operada. Su hija My, de tres años, casi impide la operación debido al terror de separarse de su madre.

Los veterinarios del Zoológico Aalborg, en Dinamarca, dejaron que la pequeña entrara al quirofáno, sin embargo, permaneció mordiendo los calbes durante la operación.