Florinda Meza, la viuda de Gómez Bolaños mostró una sonrisa al público mientras hacía un gesto de agradecimiento por las muestras de afecto para Chespirito.

Luego de que algunos asistentes pasaran a dejar sus flores junto a la estructura donde velaban el cuerpo del comediante, las personas comenzaron a retirarse después de más de cuatro horas de espera para que comenzara la misa.

Familias con pequeños caracterizados como "El Chavo del 8" y con un "chipote chillón" en mano, celebraron el legado del comediante recordando a varios de sus emblemáticos personajes, por lo que la atmósfera estuvo lejos de ser triste.

"Todos los corazones de México y los países de América están tristes. Chespirito nos enseñó su nobleza. Gracias dios, por dejarme ver a mi Chespirito, a mi Chavo del Ocho", alzó la voz una señora cerca de la entrada del Estadio Azteca al ver que los medios y público se acercaban.

"Mi personaje favorito siempre fue el Chapulín Colorado, y por eso cuando crecí se lo inculqué a mis hijos", dijo a Publimetro un padre de familia, quien asistió junto con sus dos hijos pequeños disfrazados como el superhéroe.

Al finalizar el homanje, la gente arrojó flores blancas al féretro que recorrió una vez más el campo acompañado de una caravana de fanáticos disfrazados de "El Chapulín Colorado". Como un último adiós, los cientos de personas que permanecieron hasta el final de la ceremonia corearon el nombre de Chespirito mientras el ataúd era introducido de vuelta a la carroza.

El estadio Azteca mostró un lleno a la mitad de su capacidad. Además, algunos asistentes reclamaron contra la organización del evento. "Llegamos desde temprano porque creemos que Chespirito fue un ícono por todas las generaciones que ha divertido. Hizo falta más gente; faltó mucha organización porque fueron muchas horas y todo empezó tarde", comentaron otras visitantes de una familia originaria de Cuernavaca, Morelos.