El artista neozelandés Jason Ward se ha ganado el corazón de miles en redes sociales al saberse que cada semana tiene un ritual muy particular con una mujer con síndrome de Down: esta va todos los viernes a su estudio, donde Ward le pega stickers de tatuajes falsos en el brazo.

Jason nunca le cobra a Suzie Barry por el servicio. Ella apareció de improviso, en su tienda, pidiéndole que lo hiciera. El tatuador, estupefacto, accedió a sus deseos. Ella volvió a la semana siguiente y para su sorpresa, le dijo a Ward que la tratara como a otro de sus clientes.

Esto el tatuador lo ha hecho por cuatro meses. Jason narra que la hace hablar y que no sabía nada más de ella sino hasta el lunes, cuando su historia se supo en Internet y la gente comenzó a postear mensajes de apoyo en la página web del establecimiento donde trabaja, informó el tabloide Daily Mirror.

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