Es el máximo duelo de una región que respira futbol: la urgida Argentina de Lionel Messi y el resucitado Brasil de Neymar le ponen pimienta a la clasificatoria sudamericana, pero también habrá espacio para choques de alto voltaje como Colombia-Chile y Uruguay-Ecuador.

Aún se escucha el silencio en el estadio Mineirao de Belo Horizonte cuando hace algo más de dos años Brasil fue humillado en su Mundial por Alemania y comenzó una pendiente de la que ha resurgido y puede superar ante el rival deseado en el mismo escenario de su mayor desgracia deportiva, a donde vuelve por primera vez luego de ese descalabro.

Y todavía resuena el “Brasil, decime qué se siente”, que miles de argentinos cantaban ante el adversario en desgracia en el Mundial de 2014.

Esos cánticos ahondaron mucho más la rivalidad extrema entre las selecciones de dos países que han dado a los mejores jugadores del planeta como Pelé y Diego Maradona, y ahora Neymar y Messi, amigos en el Barcelona y en la vida, aunque sin espacios para cariños en este partido.

Pero las realidades de los dos gigantes sudamericanos se dieron vuelta como una taba.
La seleçao es otra desde que Tite la rescató volviendo a las fuentes del “jogo bonito” con Neymar como estandarte.

Brasil está ahora en lo alto de la clasificatoria con 21 puntos luego de cuatro triunfos consecutivos y dejó atrás un inicio gris que hacía peligrar el boleto al Mundial, una rareza para un seleccionado que nunca dejó de asistir a una cita máxima.

En cambio, Argentina está en zona de riesgo con 16 unidades empujado de la repesca por una decisión de la FIFA de otorgarle el triunfo a Chile ante Bolivia por la inclusión errónea de un jugador del equipo del altiplano.

Las cuentas son claras: La albiceleste ganó los tres partidos que jugó Messi en diez fechas del premundial y dejó muchos puntos en el camino sin su estrella y capitán, como ocurrió en las dos anteriores jornadas.

Si Argentina, en la que Edgardo Bauza tomó el relevo de Gerardo Martino en el banquillo el año anterior, no suma hoy ante su archirrival se encenderán todas las alarmas y rondará el fantasma de quedar por primera vez fuera de un Mundial desde México 1970.