El escándalo que incluye a cuatro nadadores de Estados Unidos que compitieron en los Juegos Olímpicos de Rio, se ha convertido en una noticia mundial, y más después de lo que descubrió la justicia brasileña.

Y es que los atletas que habían denunciado haber sido víctimas de un asalto por presuntos policías en Rio, en realidad tuvieron una pelea con un guardia de seguridad después de haber dañado una gasolinera, de acuerdo a las publicaciones de la prensa de Brasil y Estados Unidos.

Ryan Lochte está implicado en el caso.

Dos de las grandes cadenas televisivas, la estadounidense "ABC News" y la brasileña "Globo" aseguraron este jueves que el nadador olímpico Ryan Lochte y tres de sus compañeros tuvieron un incidente en una estación de servicio la madrugada del domingo, después de haber asistido a una fiesta en la Casa Francia. Los testigos: las cámaras de seguridad del establecimiento.

De acuerdo con la información de "Globo", los deportistas, que viajaba en un taxi, pasaron a la gasolinera y dañaron la puerta del baño y querían irse sin pagar los daños, razón por la que los encargados llamaron a la policía pero como esta se demoraba los nadadores se pusieron agresivos y el guardia de seguridad habría apuntado con su arma contra ellos para evitar que se fueran.

Nadadores estadounidenses habían declarado haber sido víctimas de asalto.

Según la prensa brasileña, los encargados de la gasolinera y los nadadores llegaron a un acuerdo para pagar por los daños, antes de que llegara la policía. De acuerdo con los reportes policíacos, los nadadores habían bebido alcohol y estaban intoxicados.

De acuerdo a ABC, una fuente policial que no identificaron dijo que imágenes de las cámaras de seguridad muestran a un nadador "rompiendo la puerta del baño en la estación de gasolina y peleando con un guardia de seguridad".

Nadadores estadounidenses habían declarado haber sido víctimas de asalto.

Mientras que Ryan Lochte, Jack Conger, Gunnar Bentz y James Feigen dijeron que habían sido asaltados por hombres armados vestidos de policía. Las declaraciones de los atletas provocaron indignación en plenos Juegos Olímpicos y preocupó a las autoridades, pero las dudas sobre lo ocurrido no dejan de crecer.

Una jueza brasileña dijo que las versiones entre los nadadores no coincidían especialmente los testimonios de Lochte y Feigen y la policía ha indicado que pueden ser acusados de prestar falso testimonio.