Detrás de unos lentes oscuros se esconde la mirada de Antonio Estrada Santiago, quien a sus 67 años se ilusiona como un niño cuando ve a los ciclistas que forman equipo para la edición 56 de la Vuelta a Guatemala.

Antonio sabe que no puede viajar con ellos. Suspira al ver cómo se organizan los vehículos registrados de apoyo a los ciclistas y los de prensa, porque aunque quiera, no los puede acompañar. Lo que le queda es elevar una oración por los ciclistas y encomendárselos a la Virgen de Guadalupe.

“Yo los apoyo espiritualmente”, confiesa mientras sostiene con sus manos una manta vinílica en la pidió imprimir la imagen de la guadalupana.

Juan Carlos Ramírez

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Antonio acepta que es un gran aficionado del atletismo, pero en el inicio de la Vuelta a Guatemala quiso brindar sus palabras de ánimo a los ciclistas nacionales y extranjeros que recorrerán poco más de 1 mil kilómetros en 9 etapas.

“Es milagrosa”, dice Antonio al explicar que le es fiel a ella con oraciones. Mientras la caravana ciclística recorra la ruta desde el Puente Olímpico, zona 5, hacia El Progreso, Jutiapa, él regresará a su casa en la Avenida Elena, zona 1, muy cerca del Hospital San Juan de Dios, para pedirle a la “virgen morena” que no ocurra ninguna tragedia en la ruta.

La devoción de Antonio lo lleva hasta no perderse ningún capítulo del programa mexicano de televisión La Rosa de Guadalupe. Además, relata que aprovechó elaborar la manta porque en poco más de un mes se llegará el día mayo de celebración de ella, el 12 de diciembre.

“Que los ilumine en el camino y en todas las etapas”, es la petición que Antonio hacía a la virgen mientras los protagonistas de la vuelta se ordenaban en la línea de salida para iniciar la competencia con protección divina.

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