Mientras en esta época  del año la mayoría de estudiantes es feliz porque puede dejar por un lado los cuadernos, Juan Genero Chanquín Orellana se compró uno. No lo hizo para recibir clases sino para recabar autógrafos de los ciclistas quienes comenzaron este lunes la edición 56 de la Vuelta a Guatemala.

Con una parte del dinero que gana como pintor de casas, Juan Genero consiguió un cuaderno de 80 hojas con líneas. Se levantó a eso de las 5 de la mañana para llegar temprano a su cita con la caravana multicolor, que a diferencia de los últimos años, tuvo como punto de partida la parte baja del Puente Olímpico, zona 5, y no la Plaza de la Constitución.

Juan Carlos Ramírez

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El hombre de 66 años salió a las 5:30 horas de su casa en la colonia El Rodeo, zona 7, ya que la acumulación de vehículos es inevitable, más aún, en un inicio de semana laboral.

Juan Genaro llegó al punto de meta cuando apenas armaban el escenario y comenzaban a llegar los vehículos de prensa y de la organización. Mientras pasaban los minutos eran cada vez más personas en el lugar, pero no arribaban quienes él quería ver, los ciclistas.

Llegaban policías, llegaban edecanes, llegaba la seguridad del vicepresidente de la República, pero ni “un ciclista a la vista”. Pasados casi 20 minutos de las 7 horas Juan Genaro alzó la vista y sabía que el ulular de la avanzada era el aviso de que sus héroes en dos ruedas estaba cerca.

Juan Carlos Ramírez

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Pese a su emoción, el hombre se acercó con movimientos discretos, casi tímidos, con el ciclista de su predilección. Saludó a uno del equipo Cable DX Decorabaños, donde Manuel Rodas, quien participó en los Juegos Olímpicos de Río 2016, se muestra como una de las mejores cartas nacionales.

El idioma no fue impedimento, ya que no le hizo falta hablar para pedir un autógrafo a uno de los ciclistas extranjeros, quien se agachó para firmar el cuaderno de líneas de Juan Genaro.

Su afición por el deporte del pedal no es nueva. Con alegría recuerda haber visto a Jorge Surqué, la “Pulga mixqueña”, coronarse como campeón de la primera Vuelta a Guatemala en 1957.

Juan Carlos Ramírez

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Y aunque esa anécdota no la tiene cuadernos con autógrafos desde esa época, si ha logrado acumular al menos 6 en los últimos años.

“Todos son muy educados y amables conmigo” dice el hombre de aproximadamente 1 metro 50 de estatura, que, con sus manos ásperas de trabajo, muestra las firmas y saludos obtenidos, que cuidará como joyas en su cofre de hojas con líneas.