La vida le hizo una jugada inesperada al Club Chapecoense y le deparó un terrible destino, pues un cambio de planes ajeno a su programación terminó en una de las tragedias más grandes en la historia del futbol. 

Y es que la delegación había planeado viajar en un vuelo directo contratado a la empresa boliviana Lamia desde Guarulhos (Sao Paulo) hasta Medellín pero el vuelo no fue autorizado debido a acuerdos internacionales vigentes que exigían, en este caso, que la compañía responsable del traslado fuera brasileña o colombiana, añadió la ANAC.

Escenas del accidente.

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"El pedido fue denegado con base en el Código Brasileño de Aeronáutica y en la convención de Chicago, que tratan sobre los acuerdos de servicios aéreos entre terceros países. El acuerdo con Bolivia, país originario de la compañía aérea Lamia, no prevé operaciones como la solicitada", indicó la entidad en un comunicado. 

El inconveniente obligó a los deportistas a abordar un vuelo comercial de BOA, otra aerolínea boliviana que los trasladó hasta Santa Cruz, indicó el alcalde de la ciudad de Chapecó.

Solo cinco sobrevivieron.

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Aunque con bastante retraso, en Santa Cruz los integrantes finalmente abordaron el avión de Lamia, que poco antes de llegar a Medellín, es estrelló con 81 personas a bordo, de las que 75 perdieron la vida, según información oficial.

Los jugadores del Chapecoense, quienes se encontraban en Sao Paulo después de haber disputado el fin de semana su partido del Brasileirao contra el Palmeiras, debían jugar este miércoles el partido de ida de la final de la Copa Sudamericana contra Atlético Nacional.